La tecnología, ¿nos hace más inteligentes?
LONDRES.– Devin Moore tenía 18 años cuando asesinó a tres policías que
lo habían detenido por manejar un auto robado. Dicen que al ser
detenido afirmó: “La vida es como un videojuego. A veces uno tiene que
morir”.
Mientras Moore espera que se cumpla su condena a muerte, los
abogados que representan a los familiares de sus víctimas preparan una
demanda contra la compañía que desarrolló un videojuego sobre robos de
autos y contra Sony Computer Entertainment, fabricante de PlayStation.
Dicen que Moore, adicto a ese videojuego, aprendió a través de ellos a
matar.
Mientras la Justicia decide, historias como ésta construyen
una oscura imagen de la influencia de la tecnología sobre las mentes
jóvenes. Quizá sea imposible probar que un determinado acto de
violencia es el resultado de una experiencia particular, pero muchos
estudios relacionan estos modernos medios con un aumento de la
violencia, la depresión infantil y el déficit de atención, y con el
declive de estándares educacionales.
Al mismo tiempo, escuchamos lo contrario: que el coeficiente
intelectual es cada vez más alto desde la aparición de la televisión o
que jugar con regularidad a los videojuegos mejora los resultados de
los tests que miden la atención visual y la conciencia espacial.
Entonces ¿cuáles son los efectos de los modernos medios de comunicación
sobre el cerebro?
Complejidad creciente
Los investigadores están de acuerdo en que cualquier
tecnología que usemos cambiará nuestro cerebro. No hay nada
sorprendente ni siniestro en ello, dice Martin Westelll, del Instituto
para el Futuro de la Mente, de la Universidad de Oxford, Inglaterra.
"Somos lo que somos en gran parte debido a cómo nuestras células
cerebrales están conectadas en respuesta al entorno y las cosas que
hacemos -dijo-. Si uno cambia la forma en que se conectan, cambiará la
forma en que pensamos."
Pero entonces ¿cómo es que estas conexiones están cambiando?
Algunos dicen que nos estamos volviendo más listos. Steven Johnson,
autor del libro Everything Bad is Good for You
, argumenta que la creciente complejidad de los medios y de los
videojuegos requiere una mayor capacidad de planeamiento y de
resolución de problemas. Lejos de volvernos tontos, la cultura popular
nos está expandiendo, dice Johnson, y el crecimiento de nuestro
coeficiente intelectual da testimonio de ello.
Hay evidencias que sustentan esa idea. Shawn Green y Daphne
Bavelier, de la Universidad de Rochester en Nueva York, Estados Unidos,
mostraron que los jugadores habituales de videojuegos mejoran su
atención visual, volviéndose capaces de procesar más información.
Incluso jugar por períodos cortos produce una mejora inmediata.
Rene Weber, de la Universidad de California en Santa Bárbara,
Estados Unidos, afirma que la televisión también puede ser beneficiosa.
"Muchas personas aprenden más sobre sexo seguro, sobre VIH y sobre
drogas a través de los programas de televisión que a través del sistema
de educación formal o de los libros", dice, aunque admite que la
influencia de los medios varía mucho de persona a persona.
En cuanto a si Internet nos está volviendo más o menos
sociables, eso también es algo personal. Dmitri Williams, de la
Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, Estados Unidos, observó
que el ciberespacio amplifica nuestros rasgos naturales de
personalidad. Los extrovertidos se vuelven más sociables y los
introvertidos, más aislados.
En cuanto a la televisión, no hay forma de ocultar el hecho de
que las malas noticias superan a las buenas. Uno de los estudios más
amplios fue realizado por Jeffrey Johnson, de la Universidad de
Columbia, en Nueva York, Estados Unidos, quien siguió a 700 familias
durante 17 años, registrando sus hábitos televisivos, su salud y sus
comportamientos. Sus hallazgos confirman estudios previos más pequeños
que mostraron que la cantidad de televisión que una persona ve durante
la niñez y la adolescencia se correlaciona con cambios en la atención y
en los patrones de sueño, entre otras cosas.
"Mirar mucha televisión puede contribuir a un riesgo elevado
para un síndrome que se caracteriza por dos o más de los siguientes
problemas: niveles elevados de agresión verbal o física, trastornos del
sueño, obesidad y riesgo de trastornos asociados a la obesidad que
resultan de la falta de actividad física, así como problemas de
atención y de aprendizaje", enumeró Johnson.
La mayoría de los estudios sobre los medios modernos se ha
concentrado en la violencia dentro y fuera de la pantalla. Según John
Murray, experto en psicología del desarrollo de la Universidad Estatal
de Kansas, Estados Unidos, es imposible concluir otra cosa que no sea
que la violencia en la TV ha aumentado los niveles de violencia y
agresión en nuestra sociedad, y que los videojuegos tienen un efecto
aún más poderoso.
Interactivo
"Los videojuegos son más preocupantes que la televisión
porque son interactivos", dice Murray. Los niños aprenden mejor a
través de la demostración seguida de la imitación, con recompensas por
hacer las cosas del modo correcto. "Y eso es exactamente lo que hacen
los videojuegos", agregó.
No todo el mundo es afectado y no todos somos afectados de la
misma forma, pero, globalmente, la violencia en los medios afecta las
actitudes, los valores y los comportamientos de los televidentes,
afirma Murray.
Una de las demostraciones más directas de esto fue obtenida en
1961 por Albert Bandura, de la Universidad de Stanford, en Palo Alto,
Estados Unidos. Bandura hizo que niños en preescolar vieran
cortometrajes en los que un hombre golpeaba a un payaso de plástico;
otro grupo vio una película con imágenes inocuas. A continuación se les
permitió jugar con distintos juguetes, incluyendo al payaso de
plástico. Aquellos que habían visto el film violento copiaron la forma
de golpear al payaso, e incluso acompañaron la paliza con las palabras
pronunciadas por el hombre en la película. El estudio mostró cómo los
niños imitan los actos de violencia en sus más precisos detalles.
Y no es que sólo los niños sean susceptibles a ello. Este mes, en Inglaterra, un hombre que había visto la película Pesadilla en lo profundo de la noche
veinte veces fue arrestado por atacar a otra persona con un guante
armado caseramente con cuchillas, como el que aparece en esa película.
El estudio de Johnson halló una fuerte asociación entre la
cantidad de televisión vista durante la niñez y la propensión a
comportarse agresivamente con los demás. Estudios de imágenes
cerebrales también han revelado cambios en la respuesta emocional a las
imágenes violentas que resultan de ver violencia en TV o jugar
videojuegos violentos.
Otros estudios muestran que los niños almacenan los recuerdos
de imágenes televisivas violentas en regiones del cerebro reservadas
para el almanecenamiento a largo plazo de eventos significativos. Estos
recuerdos pueden volver a la mente rápidamente, incluso cuando no se lo
desea, como escenas retrospectivas.



